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11 de octubre de 2026 · 2 min de lectura

¿Arreglar el mando o comprar uno nuevo? Cómo decidirlo

Varios mandos de consola sobre una mesa

Cuando el mando empieza a fallar, la primera idea es comprar otro. A veces es lo correcto, pero muchas veces no: depende de qué le pase y de lo que cueste arreglarlo.

Lo que casi nadie tiene en cuenta

Un mando nuevo trae el mismo joystick de fábrica que el que se te ha estropeado. Si el problema es drift, comprar otro no lo soluciona: lo aplaza. En un año o dos estarás igual, y habrás pagado un mando entero.

Reparar con un joystick magnético cuesta menos que un mando nuevo y quita el problema de raíz.

Cuándo compensa reparar

  • Drift en uno o en los dos joysticks. Es la reparación más habitual y la que más compensa.
  • Un botón o un gatillo que no responde o se queda hundido.
  • La batería dura poco. Se cambia y el mando vuelve a aguantar como al principio.
  • El puerto de carga está flojo o no carga.
  • El mando es una edición especial o le tienes cariño.

Cuándo es mejor comprar otro

  • Tiene varias averías a la vez y la suma se acerca al precio de uno nuevo.
  • Se ha mojado y la placa tiene corrosión extendida.
  • La placa está partida por un golpe.
  • Es un mando muy barato, de los que cuestan menos que la reparación.

Una regla práctica: si arreglarlo cuesta menos de la mitad que uno nuevo y la reparación mejora lo que traía de fábrica, repara.

El tercer camino: que el mando salga mejor que nuevo

Una reparación no tiene por qué dejar el mando "como estaba". Al cambiar los joysticks por unos magnéticos, el mando queda mejor que cuando lo compraste, porque ya no puede volver a tener drift. Es lo que hace que reparar gane a comprar en la mayoría de los casos.

Si tu mando está muy castigado, tenemos también el plan renove: nos dejas el tuyo y te llevas uno ya reparado y mejorado.

Y el medio ambiente

Un mando tiene batería de litio, placa electrónica y plásticos. Alargarle la vida unos años es bastante mejor que tirarlo por una pieza que cuesta poco cambiar.

En resumen

Si es drift, un botón, la batería o el puerto de carga, casi siempre compensa reparar. Si son varias averías o hay daño por líquido, probablemente no. Si no tienes claro qué le pasa al tuyo, pide un diagnóstico y te decimos qué tiene y si vale la pena. Puedes ver todo lo que arreglamos en reparación de mandos.